¿Por qué siento ansiedad sin motivo aparente?

Hay momentos en los que aparece ansiedad sin motivo aparente. O eso es lo que parece.

No ha pasado nada concreto, no hay un problema claro pero tienes el cuerpo raro, la cabeza acelerada o una sensación de fondo que no sabes explicar. Y entonces aparece la pregunta “¿Qué me pasa?”

 

Si te suena familiar, quédate porque esto es más común de lo que quizás te imagines.

¿Por qué siento ansiedad sin motivo aparente aunque mi vida esté bien?

Esto lo escucho mucho las primeras sesiones de algunas de las personas que acompaño. Y entiendo la confusión puesto que yo misma también me lo he llegado a preguntar alguna vez, cuando aparentemente todo estaba bien. Aparentemente, si…

Muy probablemente tienes tu rutina, tus obligaciones, incluso disfrutar de tus momentos buenos, pero hay algo dentro que no termina de encajar del todo. Me equivoco? 

Y claro, como “no hay motivo”, acabas preguntándote e incluso dudando de ti: «da igual, estoy exagerando», » debería poder con esto» o el típico «es una tontería».

Pero no lo es. De hecho, al igual que tu, muchas personas sienten ansiedad sin saber por qué, y eso genera aún más inquietud, nerviosismo y confusión.
Ahora bien, nada de lo que sientes es absurdo, solo que todavía no entiendes realmente lo que te pasa o no sabes como sentirte mejor de una vez por todas.

Si te reconoces en estas situaciones y sientes que este malestar se repite en tus relaciones, quizá sea un buen momento para pedir acompañamiento.

Entonces, de dónde sale esta ansiedad?

No suele venir de un gran problema (aunque a veces sí es una única fuente de tensión y malestar) pero por lo general, suele venir de muchas pequeñas cosas que no has podido parar a mirar o gestionar como realmente necesitabas.

 

Te dejo algunas que veo mucho (a ver si alguna te suena):

· Vas tirando… pero no paras

Haces lo que toca, cumples y sigues adelante pero no te estás preguntando cómo estás de verdad. Y el cuerpo, en algún momento, pasa factura.

 

· Te exiges más de lo que reconoces

No hace falta que seas “perfeccionista extrema” porque a veces es algo más sutil, más «silencioso» pero ahí está: querer hacerlo todo bien, no fallar, no molestar, no parar demasiado…Y eso agota. Mucho.

No es que no lo estés intentando, es que no sabes cómo hacerlo de otra manera.
Puede ayudarte el saber por qué a veces cuesta gestionar las emociones aunque lo intentamos.

 

· Te has acostumbrado a estar en alerta

Aunque no haya un peligro en tu vida como tal, por dentro sientes tensión. Como si siempre hubiera algo pendiente, como si no pudieras bajar del todo la guardia.

Y claro, entonces… el cuerpo no descansa.

 

· Hay cosas que sientes y, aunque lo ves, miras hacia otro lado.

A veces no es que no haya motivo, es que aún no has podido ponerle nombre. Por lo que, no es solo la ansiedad, sino la sensación de no saber qué hacer con lo que sientes.
Si te pasa, puede ayudarte el leer más sobre cuando cuesta gestionar las emociones.

 

Lo complicado de todo esto es que a veces no hay una explicación clara, nítida al 100% y rápida por lo que, cuando dices “no entiendo mi ansiedad”, normalmente no es que no haya motivo, sino que aún no has podido verlo con claridad. Y eso, suele desesperarnos porque parece que no puedes justificarte cómo te sientes, no sabes qué debes cambiar o en caso de tener las respuestas, entonces no sabes por dónde empezar.

Y al final, haces lo que se suele hacer en estos casos, seguir adelante esperando a que se pase.

Una pequeña cosa que puedes empezar hoy...

No te voy a dar una lista infinita, solo una propuesta sencilla para empezar.

 

Hoy, en algún momento en el que puedas estar tranquila, pregúntate sin presionarte a tener una respuesta:

“¿Cómo estoy, pero de verdad?”

 

Y espérate un poco, aguanta en ese punto. Es clave.
Y recuerda, sin presionarte, sin intentar arreglar nada por ahora, sin responderte rápido.

 

Puede que al principio no salga nada claro, y en ese caso es algo muy normal puesto que en estos momentos hay una especie de «cóctel molotov» a presión a nivel emocional. Pero te invito a que no tires la toalla, practícalo regularmente puesto que así empezarás a salir de ese piloto automático con el que vamos «modo on» en nuestro día a día y del cual se alimenta la ansiedad.

¿Y si no quiero seguir haciéndolo sola?

También es válido. Hay momentos en los que no necesitas un acompañamiento, alguien que te guíe para entender qué te pasa, bajar el volumen de ese runrún y te ayude a resolverlo.

Si esto te ha tocado un poco, quizás no es casualidad. 

 

Trabajo como psicóloga online y en Girona, acompañando a personas que sienten que, por fuera, parecen estar bien…pero por dentro sienten que algo no encaja o que van demasiado rápido para sí mismas.

Si te apetece, puedes escribirme. Sin compromiso ni presión.

 

A veces, solo el hecho de poder empezar a poner palabras con alguien que te escucha de verdad y conoce en profundidad qué te ocurre y cómo hacerlo, ya hace que la situación empiece a cambiar.